viernes, 22 de enero de 2016

ROMAN KUKLETA

Octubre de 2011. Roman Kukleta, inmigrante checo en nuestra tierra, apaga la tele tras ver como el Betis apaliza al Español por 0-14. Es líder del campeonato empatado a puntos con el Sevilla Fútbol Club, el otro equipo de la ciudad.

El fútbol es aburrido, opina nuestro protagonista. Tiene un enorme potencial, pero que existan el mundo dos clubes tan tiránicos como el Real Betis Balompié y el Sevilla Fútbol Club, que ganan todos los partidos sin paliativos, lo convierte en tedioso. Entre los dos han ganado las últimas 35 Ligas y las últimas 19 Copas de Europa. Lo peor no es que hayan robado la ilusión por ver un partido, lo peor es que han robado la risa, las ganas de disfrutar. 

Roman sale a dar un paseo y, sin saber muy bien cómo acaba en casa de su amigo Rinat Rafaé. Rinat le da pena al checo, en su día era muy buen chaval, un gran aficionado al fútbol, pero había perdido la razón tiempo ha.

Ocurrió en 1995. En la penúltima jornada del campeonato se enfrentaban Betis y Sevilla. Empatados a puntos el título sería para el que ganara el encuentro. La tensión se palpaba en el ambiente. Empezó el encuentro y las hostilidades. Aquello parecía un combate de Goku contra Vegeta convertidos ambos en Super Saiyan Dios nivel 17. Cada disparo atravesaba la red con violencia para estrellarse en la grada dejando víctimas mortales. Cada patada suponía una lesión de por vida y que el foso del estadio se llenara de litros de sangre. Muerte y destrucción. Hasta Tarantino apartaba la mirada.

Una decisión arbitral controvertida abrió la Caja de Pandora. El enfrentamiento llegó a las gradas. Un anónimo sevillista tomó la que él denominaba "la pistola de las juntas" y disparó hacia la grada bética. Un buen hombre lloraba poco después abrazado junto a su cabra asesinada. Fue el comienzo de un enfrentamiento colosal entre miles de personas que llevó a una intervención militar de la ONU, y la separación física mediante un muro de Sevilla en dos ciudades. Sevilla la Verde y Sevilla la Roja.

Desde entonces nadie en Sevilla reía. El ambiente era cuasi bélico en el día a día. Fuerzas de la ONU guardaban día y noche un muro que sólo era atravesado bajo enormes medidas de seguridad por el autobús de un club cuando iba a visitar al otro.

Rinat nunca aceptó aquello de buen grado. Tener en tu ciudad los dos mejores equipos del mundo, agrupando entre los dos a los cincuenta mejores jugadores del planeta estaría muy bien deportivamente, pero jamás a cambio de la risa. Las ganas de reír son sagradas.

Desde 1995 Rinat había estado trabajando en la manera de darle la vuelta a aquello. Cuando Roman llamó a su puerta aquel día le encontró anormalmente excitado. Le dijo que tenía que enseñarle algo.

Lo llevó al garaje, donde había algo tapado por una lona. Al quitarla desveló un Delorean. "Es la última oportunidad para la sevillanía", dijo.

El Delorean era una máquina del tiempo. El plan de Rinat era ir con Roman a 1992 e infiltrar al checo, fumador empedernido y con poca madera de futbolista, en el Betis para ver si con un personaje así se podía recuperar la risa.

A Roman le pareció bien la idea. Simularon su muerte el 26 de Octubre y tras el falso responso se prepararon para el viaje al pasado. Estaban tan tranquilos preparándolo todo en los aparcamientos del Charco de la Pava cuando una furgoneta llena de terroristas apareció. Reclamaban a Rinat el dinero del plutonio que había usado para fabricar el condensador de fluzo de la máquina. Éste fue asesinado ante los ojos de Roman, que de cualquier manera consiguió llevar el Delorean a 1992 e infiltrarse en las filas béticas.

Como futbolista no fue un triunfo precisamente, pero el checo notó algo que confirmaba la teoría del difunto Rinat. La gente no le insultaba ni atacaba. Es más, caía bien. Hacían chistes sobre él sin maldad alguna. Y lo más importante, hacía reír a la gente. Roman alucinaba, ver a alguien sonreír en Sevilla en 2011 era como ver a alguien con contrato indefinido en Sevilla en 2011.

Al ver el éxito de la idea de Rinat, Roman decidió llevarla más allá. Se introdujo en las oficinas del club y se empapó de la historia del mismo. Fue así como supo dónde acudir en cada una de las etapas históricas del club verdiblanco (a las que viajó Delorean mediante) para que la secretaría técnica de cada época fichara engañada a gente como Segundo Arza, Liert, Mameli, Mendieta, Alhinho, Moyano, Barnes, Fantaguzzi, Meade, Trujillo, Job, "Puma" Rodríguez, Rodolfo Dapena, Vinyals, y tantos otros que darían para llenar páginas y páginas de un hipotético blog.

Antes del regreso definitivo a 2007, Roman mandó una carta al Rinat del pasado advirtiéndole de su muerte. Al regresar a instantes después del tiroteo que acabó con la vida de su amigo vio como éste se había salvado al usar la inteligente táctica de protegerse con un chaleco antibalas hecho con las salchichas que se comen en el Pizjuán en el descanso.

Excitados por comprobar si el plan había tenido éxito acudieron raudos a la red de redes. El Betis venía de perder por 1-0 ante el Español y deambulaba por media tabla. Es más, en toda su historia sólo había ganado una Liga y dos Copas del Rey. Pero eso no era lo más importante. En internet los aficionados de ambos equipos colgaban chistes, la gente sonreía, Sevilla volvía a ser una. Habían recuperado la risa.

Ahora tocaba hacer lo mismo con el Sevilla, aunque Rinat decidió que a los de Nervión se le dejaran unos cuantos títulos más que para eso él era palangana.

Roman estaba agotado, sus pulmones no daban para más y le dijo a Rinat que no tenía fuerzas para acompañarle en su épico viaje para hacer reír a todos los aficionados al fútbol sevillano. Rinat le dijo que no importaba, que gracias en nombre de la sevillanía, y que ya tenía acompañante para la otra mitad del proyecto.

De entre las sombras, llevado por dos temblorosas piernecillas, apareció el hombre conocido como "Chiri" Colusso, que se montó en el Delorean con Rinat. Mientras el vehículo se elevaba por los aires se escuchó una pequeña conversación entre ambos.

"Ché, Rinati, ¿no deberíamos llevarnos algunos balones?"

"¿Balones? A donde vamos no necesitamos balones."


PD: Y con este artículo me despido. Ha sido un placer compartir casi cinco años de colussokukletismo con todos ustedes. Un honor que Don Rinati me haya permitido colaborar en su locura y muchas gracias a todos los que han seguido nuestras andanzas. Buena suerte y hasta luego.

5 comentarios:

Jean Sol Partre dijo...

Muy buena historia de fútbol ficción, con viajes en el tiempo, ¿quién es aquí el McFly?

Anónimo dijo...

Épico !

Niko dijo...

De quitarse el sombrero.
Decid que sí,el fútbol es para pasarlo bien.Y en esta página os habéis encargado de recordárnoslo los últimos años.
Se os va a echar muuuuucho de menos.

Joselito dijo...

Que lástima que os vayáis justo ahora porque la historia que ha montado el Betis con el no fichaje de Leandro Damiao es digna de haber aparecido por aquí.
Muchas gracias por los buenos ratos que habéis dado desgranando lo más selecto del fútbol sevillano.

Kiki Sicardo dijo...

Te echaré de menos... Has tenido un hijo o que? No será por falta de material...