lunes, 6 de junio de 2011

RODOLFO DAPENA DAPENA


Onomancia: Adivinación del carácter y destino de una persona según el significado de su nombre.

Nunca esta pseudociencia estuvo más cerca de convertirse en dogma que analizando la carrera de Rodolfo Dapena Dapena, lateral zurdo del Betis durante la dureza de los primeros años noventa. No fue fácil la infancia de nuestro protagonista en el humilde pueblo orensano de Outomuro. Los niños le hacían burla en el colegio debido a sus apellidos, y el ser hijo de una pareja de primos  no le ayudaba a salir adelante en los estudios. Fue así como el fútbol sirvió como salida para el joven Rodolfo. Le permitió buscar un camino en su vida carente de necesidades intelectuales, y le permitió integrarse con sus compañeros. Sí, quizá Rodolfo tardaría más años que ellos en conocer la paz que se esconde entre los muslos de una mujer, pero en el patio del colegio era el rey.

Cual Forrest Gump  futbolístico Rodolfo corría y corría la banda, el patio se le quedó pequeño, y llegó a la capital de la provincia, a Orense, luego siguió corriendo y llegó al Logroñés, a Primera División, y por último a la capital de la piel de toro, al Atlético de Madrid. No iba a ninguna parte, pero corría como ninguno. Y al igual que Forrest Gump se cansó de correr y volvió a casa, volvió a Galicia, al Celta de Vigo.


Llega el verano de 1990. Nuestro héroe tiene ya 30 años y de nuevo le apetece embarcarse en una aventura diferente. El Betis de Galera  observó sus múltiples cualidades, como venir con la carta de libertad bajo el brazo, y no dudó en hacerse con sus servicios, pasando a compartir vestuario con Monsalvete o el “Puma” Rodríguez, y haciendo su esperadísimo debut con la zamarra verdiblanca en un Trofeo Colombino en el que el Betis acabaría último tras ser goleado por un Recreativo de Segunda División B.

Fue un año duro para Rodolfo y el Betis en general, que se iba a Segunda como colista de la Liga. El vestuario estaba hundido, pero si alguien sabía de adversidades era nuestro protagonista, que cual Ave Fénix se alzó en Segunda División para jugar todos los partidos de Liga la temporada siguiente. Con tal derroche de calidad por la banda encuentro tras encuentro el destino del Betis no podía ser otro que el fracaso de quedarse otro año más en la categoría.

Era entonces el verano de 1992, que dio más que hablar que los duros antiguos, y llegaba al Betis un señor de peinado imposible que, entre otras cosas, se dedicó a echar a futbolistas nada más llegar, acordando los pagos de las indemnizaciones digamos, a su manera. Y es que cuando Rodolfo intentó ir a la panadería con un pagaré del nuevo dueño y le dijeron que no le daban  la viena con la que hacerle el bocata del colegio de cada día a su chiquillo una vez más encaró la adversidad y denunció la situación a la AFE, junto a otros ilustres jugadores como Fernández, León, Gail o Miguel Ángel I.

Era el momento de volver a casa, a Orense, donde llegaría el último momento de gloria para Rodolfo con un ascenso a Segunda División. Después se marcha al modestísimo Lalín, donde se retiraría, no sin hacer antes el último favor a Amigos de Colusso contra Amigos de Kukleta intercediendo para que Jorge Otero, otro lateral gallego, se pusiera la camiseta de las trece barras. 

Hoy día, si pasas por Outomuro, quizá puedas ver sentado en una mecedora en el porche de su casa, a un hombre repasando  su vida con un libro en las manos. Al abrir dicho libro una pluma blanca sale de él y comienza su vuelo por el cielo gallego.
Rodolfo Dapena Dapena: Una historia de superación.

Artículo cortesía de nuestro amigo  José MME.
 ¡Esperemos que sea el primero de muchos!

5 comentarios:

Rinat Rafaé dijo...

Dapena no se fue con lo que se dice muy buen recuerdo del Betis, valgan como ejemplo estas declaraciones:

"Lo que hacía en el Atlético o el Celta no les valía. Había que hacer tres cambios, dos recortes y un caño antes de centrar". "Allí he visto caer cosas inimaginables. A Vinyals le tiraron unos cuernos de toro un día. Duró un año y se fue. Psicológicamente en ese club hay que ser muy fuerte dentro y fuera del campo. He visto familias que no se hablaban con el derbi. Ibas por la calle y un policía de tráfico se olvidaba de su trabajo para meterse contigo si era del Sevilla".

Homenajeado también en la gran web céltica " YO JUGUE EN EL CELTA"

Señor dijo...

"Onomancia: Adivinación del carácter y destino de una persona según el significado de su nombre"

xDD el tio no podía llamarse de otra forma jaja!!

Boticario117 dijo...

Hay nombres con los que no se puede llegar muy lejos en la vida. Este hombre debió haberse planteado cambiárselo, pues su futuro apuntaba negro desde shiketito...

Rinat Rafaé dijo...

El chaval tuvo por lo menos las luces de ponerse como nombre futbolístico "RODOLFO"... aunque no podía ocultar sus apellidos, jejeje

Pasiego dijo...

Pues yo era muy crío pero recuerdo el verano en que llegó al At. de Madrid fichado por Gil y Gil, y tampoco era mal jugador....