jueves, 12 de septiembre de 2013

ANDREAS HINKEL


El 26 de Marzo de 1982, en la localidad alemana de Backnang (cuna de la industria del cuero alemán), viene al mundo el pequeño Andreas Hinkel, descendiente directo de un antiguo dirigente político del país.


La familia Hinkel tenía una carnicería y para comer le daban al pequeño Andreas cada día los excedentes, así que su dieta básicamente estaba compuesta de Saumagen y Rehrücken, todo acompañado de buenas cantidades de cerveza sin alcohol. Para colmo cuando acababa de comer la madre le decía “¿tienes más hambre?¿te frío un huevo?”. Todo esto acabó convirtiendo al crío en un sollo (para nuestros lectores no andaluces aquí el origen de la expresión). La mutter de Hinkel le llevó al médico a ver si había alguna forma de que el infante bajara de peso, y éste le recomendó que lo apuntara a algún deporte. Como se enteró de que el TSV Leutenbach estaba haciendo pruebas inscribió a su hijo.


Cuando el entrenador de turno vio a Hinkel se dijo que aquella masa deforme que llegó al campo con media salchicha colgándole de la boca, y que le recordaba a cierta película de Steve McQueen, era lo que estaba buscando. Sin necesidad de prueba alguna le dijo “tú a la portería, que ocupas más”.


Como de portero no corría el pequeño Andreas no adelgazaba, y encima llegaba a su casa con marcas de balón en el tejido adiposo de la barriga y con dolor de arterias. En el colegio los niños se reían de él y se sentaba solo en el comedor soportando las burlas de los demás niños alemanes, y ya sabemos la mala leche que se gastan los alemanes cuando la toman con alguien diferente.


Un día Andreas estaba comiendo y se sentó a su lado un chiquillo bajito y morenito, también con pinta de marginadillo y que recibía las burlas de aquellos niños rubios de primaria que alcanzaban el 1.95 de estatura a los seis años de edad. Aquel chiquillo morenito sacó su almuerzo y Andreas se quedó alucinado. Allí había una carne extraña, que parecía más ligera, además de lechuga, tomate y una salsa blanca, quizá más sospechosa de la cuenta.


Andreas le preguntó a su compañero de mesa por aquella comida extraña, y el pequeño, que se llamaba Fatih, le dijo que era la comida que sobraba del negocio familiar. Su familia acababa de emigrar desde Turquía y habían abierto un negocio nuevo llamado Doner Kebab, pero no tenía éxito porque los autóctonos miraban aún con ojeriza a los inmigrantes. Fatih y Andreas se hicieron amigos  y el pequeño turco invitó al rubio seboso a comer en su restaurante.


Andreas lo flipó cuando vio montones de carne dando vueltas en unos pinchos verticales, como extraños pollos asados. Pese a su aversión inicial porque aquello no tenía buena pinta, acabó enganchándose a aquella comida, una carne más sana y con menos grasas que la de la carnicería familiar, y empezó a basar parte de su dieta en el kebab. Fatih le llevaba el almuerzo y Andreas vendía el suyo en el colegio, por lo que empezó a perder peso y a ganar dinero.


Su madre se alegró mucho de ver como su nene adelgazaba, pensando que el haberle apuntado al fútbol había dado resultados, pero también se dio cuenta de que el niño tenía unos gastos que no se correspondían con la paga semanal. Cuando llegó el Mundial de Italia 1990, excitado por el triunfo de la selección alemana, se compró el Etrusco y la camiseta de Matthaus y eso ya terminó de mosquear a la mutter, así que siguió a su hijo a ver qué hacía cuando estaba por ahí. Si hubieran sido españoles alguien habría dicho que los indicios no permitían sostener imputación “por su debilidad, su inconsistencia y carácter equívoco”.


Descubrió horrorizada a su hijo comiendo kebab en el local de la familia de Fatih. Intentó llevárselo de allí a rastras pero finalmente entró en razón, se dio cuenta de que los turcos eran buena gente. Ambas familias se hicieron amigas y los Hinkel empezaron a recomendar aquel Doner Kebab a todas sus amistades por lo que el negocio acabó floreciendo y multiplicándose por toda Alemania primero y Europa después. Para finalizar la historia todos cantaron y bailaron un número musical.


¿Qué? ¿Qué el blog éste iba de fútbol? ¿Desde cuándo? Bueno, pues hablemos de la carrera de Hinkel. Resulta que al encanijarse ya no valía para portero, pero como había adquirido velocidad lo pasaron al lateral derecho. En 1992 pasó a la cantera del equipo grande de la zona, el Stuttgart, subiendo escalafones y debutando en el primer equipo en 2000.


Rápidamente se hizo con un sitio en el equipo. Rindió tan bien que a otro chavalito de la cantera que jugaba en su misma posición, un tal Phillip Lahm, se le pasó al lateral izquierdo para poder aprovecharles a los dos. Acabaron llegando a la selección germana, disputando la Euro 2004 y la Copa Confederaciones de 2005.


En 2006 Monchi andaba buscando un lateral derecho y viendo vídeos del Stuttgart y la selección alemana. Miró a Lahm y dijo “mmm…no tiene mala pinta, se podría pedir al Bayern, dueño de sus derechos, una cesión con opción de compra y lo mismo nos lo podemos quedar….No, mejor fichemos a Hinkel, que es el bueno”.


En el Sevilla Hinkel se encontró con Dani Alves y alguna lesión que apenas le dejó jugar las sobras. 13 partidos (7 como titular) en su primera temporada y apenas dos en la segunda. Se marchó decepcionado en 2008 al Celtic de Glasgow, aunque su estancia entre nosotros le mereció la pena ya que descubrió la Cruzcampo y el serranito y sale en una posición destacada en la foto de la Supercopa de Europa (también tiene las medallas de la segunda UEFA y la Copa del Rey).


En el Celtic rinde bien e incluso vuelve esporádicamente a la Manschaft. En su primer año es escogido en el equipo ideal del campeonato y se convierte en una de las figuras del equipo católico. Sin embargo, en la temporada 2010-11 le pasa lo que a la mayoría de los locales de esta ciudad, que un chino le quita el sitio. Cha Du Ri se convierte en la primera opción del entrenador.


Para la temporada 2011-12 vuelve a Alemania para firmar por el Friburgo. Tras una temporada muy castigado por las lesiones, en la que sólo puede disputar siete partidos, decide retirarse con apenas 30 añitos.

Hoy día disfruta de la vida familiar, y sus hijos tienen una salud estupenda gracias a que su padre se preocupa de que tengan una dieta variada alternando carne de cerdo a mansalva, kebabs y serranitos trianeros.

7 comentarios:

Boticario117 dijo...

Pos ahora mismo de Saumagen y Rehrücken me ponía tibio, oiga.

Rinat Rafaé dijo...

Que comienzo de temporada tan espectacular! Dos niños gorditos que gracias al balompié se vuelven profesionales del deporte.

Amigos de Colusso vs Amigos de Kukleta siempre con los ejemplos de superación

Rafa dijo...

Se le vio por última vez en el homenaje a Kanouté, donde jugó unos minutos.

La verdad es que este tio malo no era, pero se encontró con el mismo problema que retiró a Tom de Mul del fútbol: tenía delante a una bestia parda que lo jugaba todo y de que manera y no le dejaba ni las migajas...

De hecho, como has dicho en el twitter, desde entonces el Sevilla ha dado palos de ciegos buscando a un lateral derecho que estuviera a la altura, a saber: Konko, Crespo, Coke, Stankevicius, Dabo (vaya tela...), Cáceres, Cicinho y Figueiras si no me falla la memoria hasta Mosquerita lo pusieron ahí!!

En fin, que quizás Hinkel tendría que haber aguantao un año más viendo ques e iba Dani Alves y quizás hubiera pillao sitio de por vida, porque visto lo visto..

Toni Puig Muñoz dijo...

No tengo palabras para definir el artículo, sólo que el Bratwürst que me estaba jamando se me ha atragantado de la risa. Dicho esto después de las grandes actuaciones de los Schuster, Breitner o Stielike, hay que reconocer que las aportaciones alemanas a nuestra liga no han sido llamativas del todo, a ver que hacen los Marin, Ebert y compañia....Felicitaciones al autor, jo que risas...

Cyborg 77 dijo...

Jajaja enorme entrada!

Pues Hinkel considero que era buen jugador, su problema en el Sevilla era la presencia de Dani Alves, pero igual en el equipo de ho en día sería titular por delante de Coke.

doRCCV dijo...

A mí Hinkel tampoco me parecía para nada mal jugador y si tantos palos de ciego lleva el Sevilla en el lateral derecho, igual no es por los jugadores, si no por el Sevilla en sí. Como esas chicas que luego de estar con 20 novios dicen..."todos los hombres son iguales" a modo despectivo. ¿No será que las chungas son ellas por tropezar tantas veces con el mismo tipo de hombre?

Hinkel ralló a muy buen nivel en el Stuttgart, cojo no era. Martín Cáceres lo hizo muy bien el Recreativo y es internacional. Y luego están Cicinho y Coke, el primero demostró la primera vuelta lo que puede llegar a ser y Coke acabó la temporada a un notable nivel, incluso aportando golazos. Además que en el Rayo demostró su buen hacer. Si ninguno de estos 2 se asienta este anho en el Sevilla, quedará demostrado que es una cosa del propio club ¿Un gafe?

Itsawindow dijo...

No era malo, era corrientito tirando a bueno, cumplidor, vamos.