sábado, 31 de mayo de 2014

REINJERTADOS EN LA SOCIEDAD: ALFONSO PÉREZ MUÑOZ



Buenas y elegantes tardes,

Alfonso Pérez Muñoz era uno de mis más claros objetivos para una próxima entrada de nuestra mimada sección de involución capilar. Tenía el material, tenía la idea, repasaría un poco su carrera, sus goles con el Betis y la selección, como fue pionero con el calzado de color con sus míticas botas blancas o como se cambió de chaqueta un poco indignamente al afirmar que era del “Barça desde pequeño” mientras analizábamos profundamente como su cabellera iba degenerando. Lo tenía todo, estaba casi hecho, lo tocaba con las manos, pero de repente todo se esfumó. Se me fue.

¿Qué? ¿Cómo ha podido suceder? Pues muy fácil, por culpa de un poderoso enemigo de esta sección, el cual ya dejé caer en mi anterior entrega: Los injertos capilares, esas malditas operaciones que evitan que la naturaleza siga su curso y brindé un otoño capilar a los hombres de determinada edad, privándonos de unas cuantas risas al ver calvos que se resisten a serlo con una espectacular ingeniería (e incluso fantasía) del peinado.

Juro por la memoria de Kukleta que las fotos que acompañan a esta entrada están rigurosamente ordenadas cronológicamente. Pueden comprobarlo en twitter. En la primera vemos a un dicharachero Alfonso posando en una presentación del Betis, con su habitual aspecto juvenil y su muñeca llena de pulseritas. Cierto es que se vislumbraba un poco de cartón, pero nada que un buen y fuerte flequillo pudiera tapar sin demasiados problemas.

Los años pasaban, Alfonso se retiraba del balompié (es ley de vida) y se dedicaba a otros menesteres empresariales, su aspecto ya no era el de un crío, pues se superan las cuatro décadas de vida y el cabello empieza a perder su habitual buen aspecto. Aunque siempre ha sido de dejarse el pelo largo, el flequillo escasea, es una isla con unos árboles muy altos pero una isla al fin y al cabo. Envejeces, no te das cuenta y cuando quieres evitarlo te encuentras tapando calvas con cuatro pelos con un resultado comienza a ser espeluznante. Cosas de la edad.

Alfonso no estaba de acuerdo con que la naturaleza siguiera su curso, el hombre ha evolucionado mucho y la tecnología (y la cirugía) te permite interrumpir el paso de los años al menos visualmente, es por eso por lo que ni corto ni perezoso se fue con otro ilustre pelado como su amigo Pepe Gálvez y se sometió a un tratamiento de recuperación capilar. Roma no se conquistó en un día y una buena melena no se consigue en una operación, es por eso por lo que no le quedó más remedio que permanecer durante unos días con un pelo como pintado digno de Action Man.

Los días fueron pasando y la operación daba sus frutos, comenzaban a salir pequeños y delicados arbolillos que si todo iba bien crecerían y se convertirían en un frondoso bosque. Había ciertas dudas, sobre todo en la parte occipital pero al cabo de los meses ya ven, de la segunda a la quinta foto Alfonso ha rejuvenecido diez años como por arte de magia, pero no solo eso, en su expresión se denota más seguridad y sobre todo mucha más alegría. Los tímidos arbolillos se han convertido en un desaliñado cabello como de madurito juvenil que me recuerda al cantante de los Hombres G y Alfonso es hoy un hombre plenamente feliz. 

Alfonso se ha reinjertado en la sociedad.

1 comentario:

doRCCV dijo...

Y no viene el otro día Iván Pérez al encuentro que se hizo en Vigo junto a otras estrellas (que sí lo eran) por las Isla Cíes para que sean Patrimonio de la Humanidad y hace un hattrick. ¿Te lo puedes creer?