miércoles, 22 de octubre de 2014

JOSÉ GÁLVEZ ESTÉVEZ


José Gálvez Estévez, más conocido en el mundo del fútbol como Pepe Gálvez o simplemente Gálvez, vino al mundo en Palma de Mallorca un soleado 3 de agosto de 1974, y fue uno de esos jugadores a los que las lesiones o la mala suerte lastraron su carrera. Él comenzó su carrera como futbolista en las categorías inferiores del Mallorca. Llegó a despuntar tanto, que cuando jugó su primer partido con la primera plantilla (contra el Barcelona en la 1991-92), fue el jugador más joven en debutar como mallorquinista con sólo 17 años y cinco meses hasta que Carmona en 2004 le quitó el récord.

Gálvez consiguió unos registros de 13 goles con el equipo balear en la división de plata que provocaron que el Valencia se hiciera con sus servicios para reforzar una delantera en la que se encontraría con jugadores como Pizzi, Mijatovic o Penev (¿se imaginan el cachondeo que se hubiera formado de haber juntado en un mismo equipo a Penev, Poyet y Poyatos?), sin olvidar que es convocado para debutar con la selección sub-21.

En su primera temporada como jugador ché, sólo marcaría 3 goles, y en la 2ª le cerró el paso Oleg Salenko (sí, aquel ruso que marcó 5 goles en un partido de un mundial y que en su día hizo un Lopetegui).

Su tercera temporada en el Valencia, con Aragonés, fue buena (11 goles incluyendo un hat-trick al Valladolid) y ayudó a que su equipo consiguiera el subcampeonato liguero, por detrás del Atlético del doblete. Sin embargo, una de sus rodillas dijo basta y le impidió jugar en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996 e incluso de gozar de continuidad en la siguiente temporada (tras la llegada de gente como Vlaovic o "el burrito" Ortega, en la que fue cedido al Mallorca a mitad de campaña. Aún así, Gálvez reconoce que su etapa en Valencia fue la mejor de su carrera ya que fueron sus mejores años y la gente lo aceptó rápidamente y que hizo buena amistad con jugadores de la plantilla como Arroyo.

Tras jugar otro año más como bermellón (por cierto, en su segunda etapa en Mallorca, a este hombre ya le clareaba la cartona, vamos, que estaba perdiendo pelo claramente), Gálvez recaló en el Betis, donde coincidió con viejos conocidos de este blog como Denilson, Valerio o Benjamín.

Su etapa como jugador bético, en la que comenzó a sacarse el título de entrenador, no recondujo su carrera: no era un fijo en el once titular, y sus números en cuanto a goles eran más bajos que Mascarita Sagrada, y de hecho fueron decreciendo campaña tras campaña: su mejor año fue el primero con 6 goles (incluyendo 1 gol en UEFA al todopoderoso Vejle) y 9 partidos como titular.

El segundo año fue aún peor: el Betis desciende con Oli y Gálvez metiendo los mismos goles (dos) que el portero titular en aquel momento, Toni Prats. Tras el año en Segunda la cosa no cambió, con 3 míseros goles que además fueron en la primera vuelta: la carrera de Gálvez parecía estancada irremediablemente.

El Betis acabó cediendo a Gálvez al Burgos (no confundir con el Real Burgos), que estaba en Segunda División y con jugadores que pasaron en su día por Primera como Cuyami o Isailovic. Tras jugar con cierta regularidad en el equipo burgalés, la cosa sigue sin mejorar ya que sólo anota dos goles y el pobre de José da final a su carrera deportiva con sólo 27 tras ser descartado por Víctor Fernández, no recibir ninguna oferta de ningún equipo y encontrarse hastiado por las lesiones.

Desde que se retiró, Pepe Gálvez ha seguido vinculado al fútbol, ya que pasado por los puestos de seleccionador balear sub 18 y director deportivo del CD Calviá, y actualmente es (o por lo menos lo era hasta hace bien poco) entrenador del juvenil del Mallorca, aunque montó un negocio de autolavado de coches antes de dedicarse a estas labores.

7 comentarios:

Cyborg 77 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cyborg 77 dijo...

Desde luego una de las grandes promesas del mediados de los 90.

Hace ya unos añitos le dedicamos una entrada en historiasdecromos.com

http://www.historiasdecromos.com/2009/09/pepe-galvez.html

Niko dijo...

Creo que la delantera más cachonda habría sido la formada por penev,Poyet,Poyatos y José Mari,que tiene como segundo apellido "Poyón".Un auténtico ataque de "paquetes".
En cuanto a Gálvez,le pasó lo que a muchos jugadores que despuntan muy jóvenes,que antes de cumplir los 30 ya están acabadísimos.Remarcar que en su día estuvo cerca de venir al Sevilla,cuando el Valencia se empeñço en fichar a Suker,el Sevilla sólo lo vendía si a cambio le daban a Gálvez.

Gonzalo Mazarrasa dijo...

Galvez tuvo un aspecto muy prometedor de joven. Muy veloz y buena definición, además de ser un delantero bastante completo. Despuntó y se lo llevó el Valencia y tuvo algunos momentos prometedores que no terminaron de cuajar.

Cuando regresó al Mallorca a falta de pocas jornadas se generó bastante ilusión. Era como el empujón definitivo para el ascenso. Que se produjo pero no llegó a anotar ningún gol. Al final siguió con el MAllorca en 1ª pero perdió mucho protagonismo.

Y su llegada al Betis creó que influyó un pique que tenía Lopera con el Mallorca cuando este fichó a Diego Tristán del filial. Lopera dijo que iba a pagar las clausulas de Roa y Stankovic... algo que nunca hizo, pero sí que fichó a Galvez...

Por cierto sí estuvo de entrenador en el juvenil y este año está de tandem con Alfonso PErez Muñoz, otro ilustre.

Jose MME dijo...

En su día el fichaje de Gálvez se dijo que había sido uno de los detonantes de la dimisión de Luis Aragonés como entrenador del Betis.

Lopera le fichó para consultarle, diciendo que era un "regalo" para él, ya que le había entrenado en el Valencia con buenos resultados. Como Luis no lo había pedido, se enfadó, y esto unido a otras muchas cosas que ya existían, pues llevaron al de Hortaleza a dejarnos tirados por tercera vez.

Anónimo dijo...

Montó un lavadero de coches, como Walter White.

Hmm!!!!

Gonzalo Mazarrasa dijo...

@Jose MME

Luis también de su escapada en el Mallorca puso algunas excusas de fichajes que no pidió y cosas así. En el fondo, son comentarios para autojustificar sus escapadas sin más.