viernes, 11 de julio de 2014

HÉCTOR RODOLFO “EL BAMBINO” VEIRA



Quién más y quién menos todo el mundo alguna vez ha envidiado a esos playboys de manual que frecuentemente aparecen en el papel couché. Personalmente yo no puedo sentir más que respeto y admiración por un tío como Flavio Briatore, capaz de dejar preñada a la mismísima Heidi Klum y pasar completamente de ella diciendo que el niño no es suyo porque se está follando a Naomi Campbell para acabar casándose con Elisabetta Gregoraci. Admitámoslo, este Señor es un ídolo y basta. Más cercano a nosotros también tenemos a nuestro fucker patrio, Don Julio José Iglesias de las Cuevas e incluso hemos adoptado a alguno venido de fuera pero que gracias a nuestro cariño ha permanecido entre nosotros como el entrañable Marc Ostarcevic, autentico galán capaz de arrasar en cualquier discoteca tipo Holiday en la que ponga el pie. 

Ser un Playboy es una actitud, miren al gran Hugh Hefner, con 87 años y hecho un roble, y el mundo del fútbol no se libra de estos galanes con afán conquistador, uno de los más claros ejemplos lo encontramos en uno de los fiascos más sonoros del fútbol sevillano: Héctor Rodolfo “El Bambino” Veira. Que nombre, que musicalidad, es escucharlo y producirse una bajada de bragas masiva entre señoras de mediana edad. ¿Y quién carajo es ese? ¿En qué equipo jugó? Se preguntarán la mayoría no sin falta de razón. Pues como ya adelantó nuestro buen amigo Carrascus en aquel maravilloso artículo “Extranjeros, oriundos y calamidades de todo el mundo”, El Bambino Veira era un internacional argentino de larga y desgreñada melena rubia y aires de pasotilla, al que los vecinos de Nervión enseguida comenzaron a conocer como “el hippy”. Fue el primer extranjero de la era moderna que fichó el Sevilla tras la apertura que se produjo en el fútbol español y como comentabamos lo primero que llamaba su atención fueron sus pintas. No hay más que recordar la maravillosa foto incluida en aquella entrada, más propia de una nueva entrega de nuestra sección estilosisssimos. La pose de playboy trasnochado, los pantalones rayados, la camiseta sin mangas, las chanclas y las gafas tienen un análisis profundo, pero no será hoy donde la que nos centraremos exclusivamente en la trayectoria deportiva de esta especie de RockStar de extrarradio.

Nacido en Bueno Aires el 29 de mayo de 1946, tuvo una prolífica carrera en el fútbol argentino, sobre todo en su primer club, aquel San Lorenzo de Almagro conocido como “Los Carasucias” donde se destapó como un buen goleador. En 1970 abandona su equipo de toda la vida para jugar en Huracán, en Laguna, en San Lorenzo, en Banfields y en el Torreón mejicano hasta que en abril de 1975 recibe por fin la llamada para cruzar el charco. Aquel equipo que descolgó el teléfono dispuesto a ofrecerle unos meses de vacaciones con todos los gastos pagados era del Sevilla FC que quería adelantarse a la más que segura apertura al mercado extranjero de futbolistas para que así cuando llegara la fecha sus nuevas estrellas estuvieran ya plenamente adaptadas. ¡Y vaya si se adaptó! Héctor Rodolfo se hizo un nombre entre los locales más rabiosamente modernos de la vida nocturna de la ciudad, aprovechando que mientras abrían el mercado foráneo no tendría que disputar competición oficial. Los directivos sevillistas lo flipaban (y desaprobaban) con el modo  de vida de su nuevo fichaje “estrella” al que había firmado por dos años que caminaba sin temor en la delgada línea que separaba a los vagos y maleantes con las personas de bien y Happoel (al que considera el peor entrenador de su carrera) alucinaba cada vez que lo veía llegar por las mañanas de empalmada. Intentaron encauzarlo pero viendo que su instinto depredador hacia las señoras de mediana edad que merodeaban por las más selectas salas de fiesta nocturnas era absolutamente indomable, en agosto prefirieron utilizar las dos plazas para extranjeros conferidas por la Liga para inscribir a Biri Biri y Víctor Espárrago y darle la carta de libertad al argentino que tan solo pudo demostrar su fama goleadora en un par de partidos amistosos y en medio tiempo en un partido de Copa Andalucía de Reservas contra el Cádiz que jugó el mismo día que aterrizó en la ciudad y en el que dio un pase de gol a Bea. Ese fue todo el bagaje deportivo que dejó nuestro protagonista de hoy. El nocturno es tan extenso que daría para varios tomos pero podemos resumirlo en una anécdota en la que contaba descojonado que había un jugador de su equipo que era súper profesional y que en las concentraciones a las 8 de la tarde ya estaba durmiendo. "Yo a esa hora me estaba afeitando para salir a apatrullar la noche" sentenciaba el Bambino.

Tras su salida del equipo sevillista comenzó un periplo por Sudamérica prestando sus servicios al Corinthians brasileño, al Universidad Católica chileno, al Comunicaciones guatemalteco para acabar su carrera como futbolista en el CD Oriente Petrolero boliviano y comenzar al poco una exitosa (y seria) carrera como técnico que lo llevó entre otros equipos a San Lorenzo en varias etapas, a Velez Sársfield, o al River Plate de Pumpido, Gorosito o Francescoli con el que consigue la Libertadores  y la Intercontinental de 1986.

En 1990 vuelve a España para entrenar al Cádiz de Szendrei, Carmelo, Quevedo o Mágico González, siendo artífice del fichaje de todo un ídolo del equipo amarillo como Dertycia. En Cádiz pueden imaginarse su relación con Mágico, él que se las había sabido todas como jugador tenía que lidiar con uno de su misma especie, llegando a situaciones tan extravagantes como  regalarle un despertador del Pato Donald para que no se quedara dormido o meter a un grupo flamenco en su habitación para despertarle y que llegara a tiempo al entrenamiento (no se pierdan el video del enlace). Todo parecía irle de perlas en su nuevo equipo, pero problemas con la justicia argentina a causa de una turbia historia con un menor al que “invitó” a subir a su casa cuando le fue a pedir un autógrafo (y que propició la creación del grupo Facebook  Ir a la casa de Macaulay Culkin con el Bambino Veira a tomar una Fanta, pueden imaginarse de que va el asunto…) le hicieron abandonar el Cádiz (que lo sustituyó por Ramón Blanco) para regresar a su tierra a entrenar a Vélez mientras se resolvía el asunto por el que finalmente entró en prisión durante un año y medio en 1992.

Una vez salió del trullo volvió a entrenar a equipos como San Lorenzo (consiguiendo el campeonato de Clausura en el 95), Boca Juniors, Lanús, Newell’s o la selección de Bolivia y se convirtió en un autentico personaje mediático en su país, ejerciendo hoy en día de comentarista deportivo en la televisión donde deleita a los espectadores con sus anécdotas (no se las pierdan porque con algunas te partes el ojete) con un extraño estilo mezcla entre Marc Ostarcevic y el Loco Gatti y en las que sienta cátedra con frases tan categóricas y locas que son ya parte del imaginario popular argentino. Todo un personaje.

3 comentarios:

Rinat Rafaé dijo...

PD: Agradecer a nuestro amigo Carrascus no solo ponernos en la pista de este jugador sino también pasarnos las maravillosas fotos que ilustran la entrada

Señor dijo...

Muy buena entrada, la entrevista enlazada cuando hablas de Happoel es verdaderamente hilarante... me ha llamado mucho la atención que estuvo a punto de fichar por el Real Madrid que lo iba a ceder al Mónaco para que se fogueara, la respuesta del nota no tiene desperdicio, la copio y la pego:

9 ¿Ningún compañero te aconsejaba aflojar un poco?

Pasa que fui de esa generación de los Carasucias, éramos todos muy jóvenes. Cuando me vino a comprar el Real Madrid, si hubiera ido, me habría hecho más profesional. Me cedían un año a préstamo al Mónaco para prepararme de a poco y luego al Real Madrid. Me hubiera encaminado.

10 ¡¿Encaminado?! ¡¿En Mónaco?!

¿Te imaginás? Ahí, si no agarraba a Carolina, agarraba a Estefanía, con una de las dos me quedaba, ja, ja...

11 ¿Por qué no fuiste al Madrid?

Me venían siguiendo desde mi debut, tuvimos una reunión con un representante y mi viejo, porque yo era menor de edad. Y al otro día mi viejo me dijo: “La hinchada de San Lorenzo está en el club pidiendo que no te vayas, no podés irte”. ¿Viste esos viejos con los códigos de antes? Así era mi papá. Y me quedé.

Dante dijo...

Rebueno este artículo del Bambino! Mirá que catálogo de besheeezaaa

http://enunabaldosa.com/malvestitti/?s=Bambino+Veira&x=15&y=14