lunes, 7 de julio de 2014

DIEGO TRISTÁN HERRERA


En el fútbol moderno parece que no tienen cabida los que se salen de la norma establecida como políticamente correcta que ha impuesto la FIFA. En el fútbol (como en la vida en general) intentan cortar a todos los jugadores por el mismo patrón. Todos con una imagen pública muy depuradita, con su novia buenorra, con músculos de los cuales ni usted ni yo disfrutamos, gente suponemos que sana y triunfadora cuyo ejemplo perfecto podría ser Bale, muy bueno, sí pero no transmite una puta mierda. No es casualidad por tanto que la FIFA prefiera al disfuncionado eréctil de Pelé antes que al rebelde Maradona, al que ya piensan prohibirle la entrada a los estadios en lo que queda de Mundial por precisamente salirse del tiesto. Es por ello por lo que si un jugador comete una genialidad como morderle a un contrario (vale, reconocemos que morder no es propio de personas más o menos civilizadas, pero que no deja de ser una genialidad) lo intentan hundir con una sanción desproporcionada y le obligan a amansarse, pedir perdón, adoptar a cuatro cachorritos que buscan hogar a través de twitter y a darse un par de sesiones de electroshock si quiere volver a pegarle una patada a algo medianamente redondo, pero los genios son así. Decía Mágico González que a lo mejor de haber tenido una vida más saludable hubiera prolongado su carrera más años, pero que su juego no hubiera sido ni de lejos el mismo lo que es perfectamente extrapolable a otros genios a los que no nos lo imaginaríamos sin su punto de locura ¿O alguien se imagina a Cantona sin ser de lo más vacila o a Ronaldo sin la capacidad de organizar el cumpleaños perfecto con el que todos soñamos?

Diego Tristán pertenece a ese tipo de futbolista con un carácter difícil, quizás algo díscolo y rebelde, pero sobre el campo son simplemente otra cosa. Nacido el 5 de enero de 1976, la familia Tristán Herrera se colmaba de felicidad con el regalo que los Reyes le había traído, siempre pensaron que el chico tenía cualidades con la pelota y soñaban con que algún día defendiera la elástica del Sevilla FC, el equipo de la familia, y poco lo faltó pues con 16 años hizo una prueba con los nervionenses para ingresar en su cantera pero no la pasó ya que lo consideraron demasiado delgado. El Algabeño aprovechó la oportunidad y disfrutó de cómo su paisano les deleitaba en los campos de tierra durante dos años, momento en el cual Tristán recibe la llamada del Betis interesado en contar con sus servicios. No lo dudó ni un momento y se unió a una camada de chavales conocida como la “Rosi Boys”, una generación que deslumbraba en las categorías inferiores y que tenía su campo de acción entre la ciudad deportiva de Heliópolis y los botellines fresquitos en el bar de La Rosi. Pinto, Capi, Fernando Sales, Quico, Varela o Juan Jesús son algunos de los que llegaron a la máxima categoría, pero quizás Diego fuera el más destacado de todos ellos teniendo su foto un lugar privilegiado en las paredes del local regentado por tan insigne tabernera de la calle Tajo.

El Betis sabía que tenía un diamante en bruto que destacaba no solo por sus potentísimos saques de banda, sino también por su capacidad goleadora, había que atarlo en corto y Lopera sabía muy bien cómo hacerlo. Lo había hecho con decenas de chavales y uno más no era problema, pero aquel chico no era un cualquiera. Diego se negó en rotundo a firmar un contrato por diez años, con una cláusula de  rescisión altísima, con una ficha bajísima que aumentaba dependiendo de los partidos disputados y con una cláusula que facultaba al Betis a cederlo al equipo que quisiera sin tener que dar mayores explicaciones (¿les suena?). A donmanué no le gustaba demasiado que le dijeran que no a sus pretensiones por lo que para presionar al chaval lo apartó del filial bético y lo tuvo cuatro meses sin jugar. Diego era un joven talento en aquel momento (tenía 20 años) pero no dejaba de ser un proyecto de futuro y quedándole algún año más de contrato dudaba que nadie fuera a pagar los 150 millones de pesetas que costaba su libertad (una cantidad importante en aquel entonces). Se veía apartado de su equipo y con la única posibilidad de entrenar con los juveniles hasta que Luis Aragonés lo llamó para entrenar con la primera plantilla (las camisetas para el estreno del algabeño con el primer equipo llegaron a estar preparadas y aparecieron dentro del stock que Lopera guardaba en su casa.). Luis fue muy claro con él y le dijo mirándole a los ojos “chaval, me gustas y quiero contar contigo en un futuro, pero hasta que no resuelvas tu situación no pienso ponerte” sinceridad que el algabeño agradeció al igual que cuando fue a pedirle consejo pues el Mallorca estaba dispuesto a pagar el dinero que valía su libertad Luis le recomendó fichar por los baleares para no hipotecar su carrera con diez años de contrato.
En su primer año en la isla jugando en el filial bermellón ya dio muestras de su clase, por lo que tardó tan solo un año en dar el salto al primer equipo en cual deslumbró absolutamente a todos anotando 18 goles aquella temporada. Lorenzo Sanz, presidente del Real Madrid firmó un contrato con él antes de las elecciones que ganó Florentino Pérez el cual no quería nada que oliese a Sanz en el equipo rompiendo el contrato firmado bajo la excusa que a la pregunta “¿Es verdad que usted sale mucho?” Diego respondió “¿usted que quiere, un futbolista o una monja?”. Esta torpeza del ser-todosuperior-que-caga-millones-de-euros fue aprovechada por el Deportivo de la Coruña, vigente campeón de Liga, que pagó al Mallorca 2.500 millones de pesetas por él.

En Coruña Diego explotó definitivamente formando una sociedad con Makaay, Fran y Valerón de autentico babero que tuvo su punto álgido en el 2002 cuando consiguen amargarle la fiesta al Real Madrid consiguiendo el título de Copa en el Bernabeu y quedando máximo goleador de la Liga. Toda Europa estaba atento a Tristán en aquel momento pues el chico estaba entre los tres mejores delanteros del mundo con total seguridad, era su momento y era año de Mundial, por lo que las esperanzas de que la España de Camacho Carabollo y de Mendieta, Valerón, Joaquín, etc pasara por fin la barrera de cuartos no eran ni mucho menos infundadas pero una lesión de tobillo tras el segundo partido contra Paraguay finiquitó prematuramente su participación en la Copa del Mundo sin tener tiempo de demostrar nada.

Tristán siguió en el Deportivo, pero la dichosa lesión le mantuvo renqueante gran parte de la temporada y bajó sus números con respecto a anteriores temporadas, rondando la decena de goles en cada una de las siguientes campañas. Se decían que no se cuidaba como de un deportista de élite cabía esperar, que salía mucho y que su estilista le engañaba con las nuevas tendencias en moda, lo que unido a diversos desencuentros con Caparrós le hicieron salir de Coruña tras seis años con destino a Livorno y la difícil responsabilidad de ser el sustituto de Lucarelli. No tuvo suerte en Italia a pesar del especial seguimiento que le hicieron desde España y el equipo acaba descendiendo tras un aciago año en el que apenas juega 20 partidos en los que anota un solo gol a la Roma. Su carrera comenzaba una decadencia y él parecía no encontrar a aquel delantero matador que llevaba dentro, se le acusaba de cierta dejadez y pasotismo pero aun así aun tuvo un par de coletazos más en la élite. Primero lo intentó en el West Ham donde demostró su calidad a cuentagotas y por último en el Cádiz, siendo el fichaje estrella de la segunda para la temporada 2009/10. No tuvo un mal papel en el Carranza, la afición le cogió cariño e incluso le dedicaron un cuplé que decía “Tristan es buen delantero pero si escucha al portero gritar eso de "salimos" lo lleva a rajatabla y sale de marcha con los amigospero el descenso del equipo amarillo a Segunda B acabó por propiciar su retirada.

Desde entonces Diego Tristán ha jugado en el equipo de veteranos del Betis, es presidente, medio dueño, entrenador de categorías inferiores y hombre anuncio del Atlético Algabeño, hay quien dice que si hubiera tenido más cabeza hubiera llegado mucho más lejos, pero quizás de no haber sido él mismo nunca hubiera llegado a donde llegó, así que hagamos buena la frase de Mágico González y disfrutemos de los genios el tiempo que tengan a bien deleitarnos con su clase. Ellos son así.

4 comentarios:

Cyborg 77 dijo...

Hola a todos de nuevo!

Yo croe que Tristán fue un futbolista que vivió en una época que n le correspondió, si jugara en los 80 o90 seria recrdado para toda la historia, pero vivió el auge del futbol metrosexual y de periodismo deportivo rosa

doRCCV dijo...

Estando en Corunha salió con una chica de aquí, de mi pueblo. Buenas historietas tengo escuchado de Tristán. Le cantaban la de...Diego, Diego, Diegooo, que borracho se te ve, los Domingos por la noche, cuando sales en Chevalier.

Gonzalo Mazarrasa dijo...

Yo recuerdo el verano que el Mallorca ficha a Diego Tristán con mucha guerra con Lopera. Como bien se dice ahi, el chico estaba apartado y el Mallorca se lanzó a por su fichaje. (Por cierto, que no me acuerdo quién era, pero el Mallorca tenía un ojeador por Sevilla que fue el que captó a muchos jugadores como Novo, Campano, Guiza, Tristán... que iban a categorías inferiores).

El caso que Don Manué se enfadó mucho. Dijo que iba a pagar las claúsulas de Stankovic y Roa, que ya lo había hecho, que ya los tenía atados... y bla bla bla bla pero al final nada.

Y don Rinat, te saltas que entre Coruña y Livorno regresó al Mallorca. Lo fichó el Mallorca libre, tras ser despedido del Depor. Pero nunca llegó a alcanzar la forma, y en la segunda vuelta apenas contó para Manzano. Una pena.

En el blog tenía una foto con él en esta segunda etapa... Y ahí andabamos de barriga. Nunca cogió la forma y se fue sin hacer ni un gol. Lástima. Tristán es de los mejores 9 que pasaron por Mallorca.

Rinat Rafaé dijo...

Coño!! Cierto Gonzalo, me he saltado su segundo paso por el Mallorca por la puta cara!!