lunes, 28 de abril de 2014

EL PALAMÓS, UN TRAJE DE MARINERO Y UN RESFRIADO BAJO MILLONES DE LITROS DE AGUA

Bajar a Segunda tiene muchas cosas fastidiosas. Quizá la más grave es el orgullo herido. No ayuda a ese orgullo que equipos habituales de Primera como Betis y Sevilla se encuentren en el calendario con equipos históricamente débiles, contra los que nunca habrían imaginado enfrentarse más allá de la Copa del Rey.

Los descensos de nuestros clubes les han llevado a verse las caras con el filial del Mallorca, el Universidad de Las Palmas, el Leganés o el Lugo. Y el colmo de los colmos es cuando te mojan la oreja. Aunque es curioso ver como equipos de perfil similar, como el Villarreal, luego crecieron (de hecho acabamos jugando contra el Villarreal “B”), y es que realmente no tendría por qué ser más honroso jugar contra el Oviedo en Segunda B que contra el Orense en Segunda A.

En mis primeros años como socio bético, siendo un infante que iba al Villamarín de la mano de mi señor padre, que no contento con amargarse la existencia con el Betis se empeñó en amargársela a su retoño, pasamos tres años consecutivos en Segunda División, de 1991 a 1994, y si hubo un rival de “perfil bajo” (con todo respeto) que marcó aquella etapa fue sin duda el Palamós Club de Fútbol.

En aquellos tiempos la provincia de Gerona tenía dos equipos en Segunda. Uno era el Figueras, que llegó a jugar promoción de ascenso a Primera en 1992, y el otro era el Palamós, equipo del municipio del mismo nombre situado en el Bajo Ampurdán, club que presume de ser el más antiguo de Cataluña, fundado en 1898. Sin embargo, ese Palamós primigenio desapareció en 1954, para ser refundado posteriormente. De cualquier forma ya se sabe, especialmente por estas tierras, que las fechas de fundación son flexibles y que desaparición, refundación o fusión son sólo palabras que se puede llevar el viento.

Este club, vestido con una improbable combinación de rayas azules y amarillas, debuta en Segunda A en 1989, y se mantiene en el segundo escalafón del fútbol nacional hasta 1995. El primero de los duelos que me marcó frente a este equipo en Villamarín tuvo lugar el 24 de Mayo de 1992. Era el duelo que cerraba el campeonato. El Betis, que había sido derrotado por los gerundenses por 1-0 en la primera vuelta, se jugaba conseguir la última plaza de promoción. Para ello necesitaba hacer lo mismo que hiciera el Lérida en Santiago de Compostela, y como éstos perdieron por 4-2 en un partido en el que no tuvieron ninguna opción la tarde para los Dapena, Bilek, Grussman y compañía fue tranquila. Nosotros llegamos al estadio directamente de la comunión de mi primo, que también vino con su padre. Allí estaba el niño en Gol Norte, demostrando que ir vestido de marinero en una iglesia o encima de un barco está muy bien, pero en cualquier otra parte te da una pinta de gilipollas tremenda.

El único gol del partido lo decidió, como no podía ser de otra forma, Roman Kukleta. En el minuto 26 Gabino recuperó un balón en el centro del campo, buscó y encontró a Pepe Mel, y éste a su vez al ídolo checoslovaco, que cruzó a la red. ABC dijo aquel día de Kukleta: “Lástima que su condición física no le permita culminar todo lo que empieza, pero el mejor fútbol salió de sus botas, las mejores oportunidades también y el gol del triunfo. Se retiró sin poder con su alma”. Ahí quedó.

Pese a ser la última jornada de Liga fue, de las tres visitas consecutivas del Palamós, la menos destacada, ya que no dieron mucha guerra y no se sufrió para alcanzar la promoción (que se perdería frente al Deportivo). Lo único destacable que dejaron fue el tener un jugador llamado Condom.

La temporada siguiente la visita del Palamós llegó mucho más pronto, en la séptima jornada, el 18 de Octubre de 1992. El equipo comandado por Jorge D´Alessandro, tras ganar los dos primeros partidos (uno en Sestao con Kukleta acabando de portero), sólo consiguió dos empates y dos derrotas en los cuatro siguientes. La visita del Palamós parecía propicia para iniciar la reacción.

Aquel día los gerundenses iniciaron sin saberlo una tradición, y es que los equipos catalanes siempre traen lluvia a mansalva a Sevilla. En los primeros noventa una tremenda sequía asolaba la región, y era más difícil ver llover que a Romaric saltarse una comida, pero era venir el Palamós y caía la mundial. El Barcelona es el que ha cogido el relevo, ya que en los últimos diez años se han suspendido por lluvia cuatro encuentros en esta ciudad, tres contra el primer equipo culé y uno contra su filial. De hecho, en el último Sevilla-Barcelona llovió tanto, tanto que el agua no dejaba ver al linier cuándo era fuera de juego.

Pues como decía, bajo una intensa lluvia que me dejó empapado, me puso enfermísimo y me tuvo dos días en cama tras el partido, las cosas empezaron mal. A la media hora Juanlu fue expulsado, obligando a D´Alessandro a mover ficha, sustituyendo a Tab Ramos por un joven Roberto Ríos, que daba sus primeros pasos en el primer equipo. Nada más salir al campo, en una jugada a balón parado, le queda el balón para empujarla a puerta vacía. Lo hace y se marcha corriendo a celebrar su primer gol con el primer conjunto bético, pero el balón se queda parado en un charco de barro delante de la portería.

Esta jugada parecía quedar en anécdota porque Zafra en el minuto 41 y Loreto en el 68 pusieron el 2-0 en el marcador. Los nervios llegaron con el 2-1 de Vílchez en el 71, y a cada vez que el Palamós se acercaba la grada entera empezaba “verá verá verá verá verá…”. Al final, en el 89 pasó lo que tenía que pasar, que el primer jugador azerbayano del fútbol español, Vladislav Lemish, empató el partido, haciendo el primer gol azerbayano de la historia de nuestro país. Desde entonces sólo ha habido otro futbolista profesional de Azerbayán en la liga española.

El Betis siguió hundido en la tabla, y así dio continuidad a una temporada desastrosa que se llevó por delante a Jorge D´Alessandro tras perder, curiosamente en el partido de Palamós de la segunda vuelta por 2-0.

La tercera visita consecutiva del Palamós llegó en la jornada nueve de la siguiente temporada, el 31 de Octubre de 1993. El Betis de Sergio Kresic había empezado la temporada de forma irregular, pero el entrenador croata aseguraba que ganando todos los partidos de casa se subiría. Ya dos semanas antes esta premisa se había roto al empatar frente al Toledo, pero ante el Palamós lo que todo el mundo esperaba era ganar.

De nuevo llovió y volvió a estar embarrado el campo en una época en la que en Sevilla te pillaba lloviendo un partido al año. De cualquier forma la cosa no pudo empezar mejor. El Betis saca de centro, la manda a la banda izquierda, Gordillo centra estando sobrio y Aquino cabecea a la red. 1-0 a los veinte segundos de partido.

Sin embargo, los Amigos de Kukleta siempre están al quite. En el minuto 2 Tab Ramos le cede el balón al guardameta Diezma. El balón se queda parado en un charco en el borde del área y se queda muerto para que lo alcance Puche II y consiga el empate. Puche II curiosamente fue Pichichi de la categoría a la temporada siguiente pese al descenso de su equipo gracias principalmente a que fue capaz de marcar seis goles en el mismo partido, algo que no se ha dado en Primera ni Segunda en más de treinta años por lo menos.

Tras la desafortunada cesión del uruguayo-estadounidense ya la cosa estaba torcida. Se complicó y complicó cada vez más. Kresic la complicó más aún quitando al goleador Aquino para meter a Comas entre la bronca del respetable. Finalmente en tiempo de descuento un pelotazo a lo que salga de la defensa del Palamós lo caza Roberto Martínez, regatea a Diezma en su desesperada salida y empuja a puerta vacía el 1-2 definitivo.

Sería la única derrota del Betis en casa en toda la temporada (17 victorias sobre 19 partidos). El resultado encabritó a Lopera que dijo “si mi marcha del club es la mejor solución mañana mismo me voy” (repito, era el 31 de Octubre de 1993) y que no habría más fichajes (luego llegaron Yubero, Juanito (el que le metió el gol al Barcelona), “Balán” González y Ekström). Como último dato curioso, el partido de vuelta (1-1) fue el primer partido de Serra Ferrer como visitante en el banquillo heliopolitano, justo al inicio de la remontada que llevó al Betis a Primera División de nuevo.

Y esos fueron los duelos con el Palamós. Con el nuevo descenso del Betis empezarán a postularse candidatos a nueva bestia negra de baratillo. ¿Mirandés? ¿La Hoya Lorca? Hagan sus apuestas.

9 comentarios:

Dami Fernández dijo...

Me encantan este tipo de artículos. Buen trabajo. Si yo te contara en las temporadas 2000/01 2001/02... Precisamente uno de los peores recuerdos del Atleti que guardo es en un partido contra el Lleida, otro club de la Cataluña profunda. Estaban ya descendidísimos y no tienen otra cosa que hacer que empatar. Encima si miras qué jugador marcó para ellos te partes la polla vaya... Saludos y musho Betis!

McMinn dijo...

Dos cosas:

Como es posible que Diezma no tenga entrada aun. Solo por el chiste del Betis juega con el portero y Diez ma merece su sitio en los altares del kukletismo

Lo otro, este Roberto Martínez, es el mismo que ahora lo peta con míster en la premier?

Antonio Jiménez dijo...

Los grandes PEX contaron las anécdotas del cruce de declaraciones entre Caparrós y Gil Marín antes de ese encuentro en su crónica de la temporada 2000-2001.

Rinat Rafaé dijo...

@McMinn:

1.- Con la llegada de SarAndersen se nos acumula el trabajo en la portería del Betisy Diezma baja posiciones para parecer, aunque ese chiste...

2.- No, no es el mismo, éste es el del Palamós http://www.bdfutbol.com/j/j2351.html(un autentico clásico y Killer del PcFútbol) y éste es el del Everton http://www.bdfutbol.com/j/j2352.html que apenas jugó unos minutos en la primera con el Zaragoza

Rodríguez dijo...

Aparte de chistecitos malos Diezma fue un gran portero,llegó junto a Requena, se hizo titular indiscutible y fue pieza clave en el ascenso del 94. Solo perdió la titularidad ante el gran Toni Prats y entonces se fue al Celta y siguió de titular en primera. O sea que de kukletero nada.

Rodríguez dijo...

Perdón, antes de Prats estuvo Jaro que fue el que lo mandó al banquillo y fue Zamora.

Jose MME dijo...

Diezma no aparecerá en el blog jamás de los jamases.

Requena sí que tiene papeletas.

Rodríguez dijo...

Requena si debería ser un serio candidato y además refrescaríais la memoria a mucha gente porque somos poquitos los que nos acordamos de él.

Niko dijo...

Excelente artículo,me trae recuerdos de los duros años del Sevilla en segunda división.De los equipos de poca entidad más destacados que quizás se han enfrentado a los equipos sevillanos,además del mítico Palamós,yo destacaría especialmente al Universidad de Las Palmas(que jugó contra Sevilla y Betis) y al filial del Mallorca,que acabó descendiendo a segunda B pese a contar en su equipo con Martí,Tristán y Albert Luque.
Pena del decenso del Écija a 2ªB en la 96-97,por un año no tuvimos derbi Sevilla Écija.