miércoles, 21 de enero de 2015

TIBERIO GUARENTE “AGUARDIENTE”


Quien más y quien menos alguna vez en su vida se han comido a un choco por el cual ha sido señalado el resto de su vida. A mí personalmente me pasó en Conil hará como 15 o 16 años con una señorita cuyo nombre no tengo a bien recordar, pero que ha quedado identificada para siempre como “la Lagarto”. La Lagarto era lo que podíamos definir según el Manual de Acoso y Derribo de Justerini & Brooks (manual del que era devoto seguidor en mi juventud) el bat-factor o el factor murciélago, es decir la típica amiga no muy agraciada que acompañaba a la que estaba más buena y que o se deshacía de ti actuando como guardaespaldas de su aliada o, en el improbable caso de que te cogiera cariño, cazaba el rebote a lo Romay. El caso es que a pesar de sacar la artillería pesada y trabajar a pico y pala de atardecer a amanecer, la buenorra se me resistía, pero la Lagarto… la Lagarto seguía ahí. A ver, tampoco es que la chavala fuera un Tardígrado con pinta de villano extraterrestre de Mazinger Z, pero no era precisamente un triunfo, a pesar de ello la efervescencia juvenil y dos o tres botellonas a la antigua usanza en la Plaza Goya me hicieron verla con cierto cariño a eso de las cuatro de la mañana, o por lo menos no me causó rechazo hasta que sus nada higiénicos sobacos rodearon mi cuello. Les ahorraré los detalles de mi escapismo digno del gran Houdini al darme cuenta de mi error y de sus sinceras intenciones así como de la posterior huida de ciertos autóctonos del lugar que se sentían agraviados por mi comportamiento para con una moza del pueblo. El caso es que pensé que aquello simplemente sería un lunar en mi curriculum y que no pasaría de ahí. ¡¡Pues un carajo!! Mis "amigos" que siguieron con atención la evolución del apareamiento de los reptiles (¿se me podía considerar a mí de otra manera?) aún 15 años después siguen sacando el tema de la Lagarto con cierta frecuencia para callarme la boca cuando están hasta los cojones de mi y no solo eso, sino que se han tomado muy en serio la propagación de aquel desliz durante todo este tiempo, preocupándose con mimo en que si alguien no me conocía por aquel entonces y es presentado a dos o tres miembros de aquel escuadrón nocturno, sea aquella turbia historia en las Carpas de Conil una las primeras en salir a la palestra. La moraleja de esta historia no es que a las 6 de la mañana es mejor comerte un bocadillo de un troll, sino que a veces no siempre la segunda opción es mejor que nada.

El Sevilla FC andaba buscando desesperadamente en el verano de 2010 un hombre que se hiciera con la manija de un centro de un campo falto de creatividad tras el bajón sufrido en su rendimiento por el “mago de ébano”. El elegido era Borja Valero que acababa de completar una temporada sencillamente espectacular con el Mallorca y cuyos derechos federativos pertenecían al West Bromwich Albion. En un principio se pensaba utilizar la opción de compra del Mallorca para una posterior venta al Sevilla pero la mala situación económica de los bermellones que se encontraban en un contexto de pre-concurso de acreedores obligó a los hispalenses a negociar directamente con el WBA, que serán todo lo ingleses que ustedes quieran pero que no son gilipollas, razón por la que rechazaron todas y cada unas de las ofertas a la baja que los rectores sevillistas realizaban por el jugador confiando en que éste presionaría para marchar rumbo al Pizjuan.

En un principio el West Bromwich pidió ocho millones de euros por el otrora peludo jugador, los sevillanos ofrecieron tres y medio a sabiendas de la necesidad que tenía la entidad británica por venderlo y parecía que todo se arreglaría en torno a cinco o seis, pero el caso es que el Sevilla se plantó en cuatro y el Villarreal aprovechó el rebote (como la Lagarto) puso cinco kilos sobre la mesa y se hizo con su propiedad. Al Sevilla le salió mal su estrategia (no sería la única vez, recuerden como por un poco menos del precio que pedía el Tottenham por Giovanni do Santos aterrizó el gran Babá “chilenas” Diawará en Nervión), tuvo que activar el plan B y poner los focos sobre un italiano de 24 años con nombre de emperador que un año antes había realizado una aseada campaña con el Atalanta y por el que se paga la misma cantidad que no se había querido depositar al WBA por Borja Valero, cinco millones y medio de euros. Hablamos de Tiberio Guarente.

Muy comprometido con innovar en las presentaciones en aquel verano, el departamento de marketing entendió que no había mejor manera de presentar a “El Emperador” que en la cuna de Trajano y Adriano, así que hasta Itálica que llevaron al jugador de Pisa que posaba sonriente con su nueva equipación, sin que nadie pareciera acordarse de Borja Valero. Además y como complemento perfecto al futuro stopper de los blancos se decidió traer a su socio en el Atlanta una temporada antes que sería el encargado de poner la magia y la fantasía en el terreno de juego. Nos referimos, como no, al gran Luca Cigarini. El espectáculo estaba garantizado.

Los mimbres estaban puestos y ya era solo cuestión de que Antonio Álvarez fuera capaz de encajarlos a la perfección, pero parece que el artesano de Marchena no fue capaz de dar con la tecla, a lo que tampoco colaboraron mucho sus nuevas incorporaciones que en los primeros compases de competición no dieron ni mucho menos el nivel esperado. Guarente jugó un total de diez partidos entre Liga y UEFA, tan solo cinco de ellos de titular y sin mostrar ninguna de las virtudes por las que teóricamente se le había contratado. Para colmo a finales de octubre de lesiona de gravedad la rodilla (que al parecer no era muy de fiar) y se acaba la temporada para él. A Cigarini tampoco le van mejor las cosas y es entonces cuando comienza a gestarse uno de los mayores hitos históricos acontecidos en lo que llevamos de siglo: Las Aventuras de Aguardiente y Cigarrito. Juego, casinos, lujo, sexo, fiesta, traición y lujuria eran los ingredientes de esta historia que ya en su día les relatamos en diversos episodios y a las que nos remitimos si quieren ustedes saber cuál es la verdad, solamente la verdad y nada más que la verdad de este asunto. 

Aguardiente aprovechó su parón forzoso para conseguir a la chica y atarla bien en corto (y madre mía con la chica…). Cigarrito volvió tras su año de Erasmus y todo se tornó más aburrido. Había que dejar a Aguardiente y volver a ser de nuevo Guarente pero no sería en el Sevilla. Tras varios meses de lesión Marcelino no contó con él a pesar de sus exhibiciones en encuentros tan importantes como el disputado contra el Peloteros y 32 minutos en tres partidos es todo lo que Míchel confió en el italiano, lo que llevó al Sevilla a buscarle una salida en forma de cesión en su país donde todavía guardaba un buen cartel. Un año en Bolonia, media temporada en el Catania (que lo devuelve en el mercado invernal) y otra media en el Chievo, jugando con regularidad en todos ellos pero sin asentarse en el equipo inicial de ninguno, es todo su bagaje en los distintos préstamos. El pasado verano el Sevilla FC y Tiberio Guarente se sentaron frente a frente y se dijeron lo que tenían que haberse dicho hacía mucho tiempo: “Vete, no quiero verte, vete”, así que de mutuo acuerdo se rescindió el contrato con el italiano que acto seguido abandona la concentración que placidamente realizaba junto a sus compis Stevanovic, Javi Hervás, Babá, Manu del Moral, Rusescu y Rabello y ficha por el Empoli equipo en el que gracias a un curioso moño que le da superpoderes especiales ha recuperado el nivel ofrecido como sevillista jugando la friolera de nueve minutos repartidos en un partido a día de hoy.

Mientras tanto Borja Valero triunfó en el Villarreal y actualmente es el absoluto capo de la Fiorentina, siendo incluso elegido en el once ideal del campeonato italiano, lo que nos lleva irremediablemente a volver al principio de esta historia para advertirles, queridos lectores, que no siempre la segunda opción es mejor que nada… por muy borracho que vayamos.

10 comentarios:

Migue García dijo...

Menuda emparanoya del principio jaja.
Pero genial con todos sus vaivenes y de matricula de hornor la chica de Guarente

José María dijo...

Wenisimo el articulo jajaja.Esto fue el principio del endiosamiento de Monchi.Borja Valero no lo fichó porque el tipo de jugador jugón y de calidad y toque no le convencen.El cabreo que tenía yo ese verano con el brazo encogido de Monchi no queriendo dar más de 4 kilos por Borja Valero y al mismo tiempo casi cerrando a Aguardiente por casi 6 kilos fue de época.Pero no pasaba nada si no venía el creativo de Borja Valero, porque para Monchi estaba todo controlado, porque nos iba a traer al sucesor de pirlo Cigarrito del que tenía muy wenos informes la antena parábolica del inefable Victor Orta.Vaya tela!!

Anónimo dijo...

Exacto, Cigarrito fue cosa de Víctor Orta más que de Monchi ¿alguna vez ha fichao ese a alguien decente? mirad como tiene al Elche...

De verdad que no hacer el esfuerzo por Borja Valero o en su día por Giovanni pa al final traerte pufazos como Babá, Guarente o Cigarini manda couyons

el anónimo de antes dijo...

por cierto, mención especial también a la foto que habéis puesto jajajajajaaj genial!!!

Alfonsobis dijo...

No estoy seguro si Guarente y Cigarini llegaron a coincidir en el equipo con otra pareja mítica de mediocentros, que también eran compañeros de aventuras solo que en vez de italianos eran marfileños, estoy hablando como no de Romaric y Zokora. El segundo creo que no ha salido aún en el blog pero lo merece, por su trayectoria en el Tottenham todo hacía indicar que se iba a convertir en un puntal importantísimo y al final por lo que se le recuerda es por su salida de fiesta con Romaric antes de una goleada en el Camp Nou.

Desde aquí os animo a que barajeis la idea de hacer un spin off: Las locas aventuras de Burger King y Zozobra XD

Señor dijo...

La foto denota con claridad que es un Aguardiente fuerte de pitorrito

Anónimo dijo...

A los hombres de verdad les gustan hasta las feas. A los mariconazos os pasan esas cosas.

Chema dijo...

Respecto a lo que comentaban sobre si Cigarrito y Aguardiente coincidieron o no con la pareja de mediocentros marfileños(Zokora y Romaric)sí que lo hicieron.Fue la temporada 2010-11,el cuarteto de mediocentros del Sevilla aquella temporada era Zokora-Romaric-Cigarrito-Aguardiente.Además de Renato,que ya pasaba de la treintena y hacía bastante que no jugaba de mediocentro puro.Como sería el rendimiento de los 4 que en el mercado invernal se ficharon otros 2 mediocentros,Medel y Rakitic,aunque ahí Monchi sí que estuvo acertado.
Yo también estaba cabreadísimo con el no fichaje de Borja Valero pero hay que pensar que si se le hubiera fichado seguramente Rakitic no habría venido después esa temporada.Yo creo que en realidad fue todo una estrategia de Monchi para acabar trayendo a Sevilla al croata de Pino Montano.

Niko dijo...

Y a mí que este tío me dio buena espina cuando llegó.Sería que me recordaba a Maresca por la cosa de que fuera italiano.O porque tenía un nombre que a mí me imponía respeto (Tiberio Guarente no suena mal,jejeje).Quizás si las lesiones no se lo hubieran cargado la cosa habría sido diferente.
Al menos nos sirvió para tener una simpática pareja de erasmus talianos en Sevilla.

Rinat Rafaé dijo...

1.- Yo soy ruzo Sr. anónimo de las 19:52... yo solo por interés te quiero andrés.

2.- Hombre, la Zokomotora amigo de Colusso creo que no es (al igual que Romaric, del que me opuse firmemente a que saliera en esta página). Empezó muy muy bien y fue bajando su nivel hasta que Medel le comió por completo, pero el tio durante un tiempo dio la cara...