miércoles, 30 de diciembre de 2015

CEDRICK MABWATI GERARD

El Real Betis Balompié lo estaba pasando realmente mal aquel verano. La parcela económica era un desastre y la situación concursal asfixiaba a la entidad de tal forma que incluso el fantasma de los problemas serios planeaba sobre el club. Deportivamente, el equipo necesitaba reinventarse tras una buena temporada para afrontar tres competiciones, es por ello por lo que con Stosic a los mandos, un presupuesto cercano a los cero euros y con la intención de recortar radicalmente la masa salarial de los jugadores, la dirección deportiva se puso manos a la obra. Al principio de verano acertó a vender a buen coste a los jugadores más valiosos y a convencer a un par de futbolistas para venir al Betis a un precio muy competitivo, pero la empresa no estaba resultando nada fácil hasta el punto de entrar en un punto de bloqueo ciertamente algo desesperante. El bueno de Vlada recordó un artículo que había leído de un tío que con intercambiando cosas empezó con un clip y llegó a poseer una casa y se le ocurrió una idea. ¿Sería capaz de aceptar aquel as del intercambio un reto mayúsculo como era con un euro comprar un futbolista?

Stosic viajó hasta Canadá para encontrarlo, su nombre era Kyle MacDonald y tras unas horas de reunión logró convencerse que aquel era un reto aun más mayúsculo que el anterior que había abordado y aceptó la apuesta con las miras puestas en el Record Guiness de la disciplina.

Kyle cogió el euro, se fue al restaurante que su tío Ronald tenía en el Cristina, se compró una hamburguesa con queso porque tenía hambre  y pidió muchos sobres de kétchup y mostaza. Se comió la hamburguesa, cogió los sobres de salsa y se los cambió a un rapero poco acertado que intentaba ganarse unos eurillos con sus rimas en la Avenida de la Constitución por una de sus maquetas. Este Cd le costó colocarlo un par de días pero al final consiguió intercambiárselo a un coleccionista por un Marca antiguo que relataba en portada la victoria del quinto Tour de Induráin. El periódico lo cambió inmediatamente en Don Cecilio por un póster de El Pali pero aunque estaba logrando cambiar los objetos se estaba estancando en el valor de los mismos y no estaba evolucionando como deseaba así que procuró elegir mejor sus próximas operaciones. El póster se lo cambió a una madre que había castigado a su hija por una entrada al concierto de los Gemeliers y aquí es donde dio el verdadero salto de calidad. La entrada se la cambió a un ravero arrepentido por un generador de gasolina. El siguiente trueque fue el del generador por un tirador de cerámica de Cruzcampo que a su vez intercambió en el Ruperto por un cubo lleno de pajaritos fritos. Cuando iba cargando con el cubo se cruzó con el Moranco bajito que embriagado por el olor le propuso quedárselo a cambio de un papel protagonista en su próxima y esperada película. Por este preciado papel tuvo varias ofertas decidiéndose finalmente por un Seat Supermirafiori razonablemente en buen estado con el que salió de Sevilla para proseguir con su objetivo.

Kyle condujo y condujo hasta que se quedó sin gasolina cerca de Soria, allí un hombre que lo vio tirado con el coche le ofreció ayuda y cuando vio el coche se quedó enamorado de su diseño setentero y sus sinuosas líneas rectangulares y le propuso comprárselo. El canadiense le dijo que no se lo podía vender porque estaba intentando conseguir a base de intercambios un futbolista para el Betis y fue entonces cuando el destino hizo confluir todos sus alargados tentáculos pues resulta que aquel hombre era directivo del Numancia y le ofreció cambiarle el coche por un chaval congoleño de apenas veinte años que pateaba razonablemente bien la pelota y que se había formado en la cantera del Atlético de Madrid, con el que incluso había llegado a debutar. Kyle fue a verlo y tras comprobar que estaba en buen estado decidió cerrar el trato. Lo había conseguido, había conseguido fichar a un futbolista por un euro.

Ilusionado volvió en el autobús junto a Cedrick, que así se llamaba su trofeo, a Sevilla. Llamó a Stosic para comentarle la buenanueva y el balcánico no cabía en sí de alegría. También aprovechó para llamar a los chavales de los Records Guiness para que registraran su hazaña. Una vez completado el trayecto que va desde la capital soriana hasta la hispalense una comitiva formada por miembros del Betis y de Guiness World Record lo acompañó hasta el estadio verdiblanco donde una numerosa muchedumbre se concentraba pues la historia había sido portada de varios periódicos y noticiarios españoles e internacionales durante los últimos días y la expectación era máxima. ¡Un tío que había conseguido comprar a un futbolista por un euro! Vale, que el sueldo iba aparte y que los cedidos o libres vienen gratis ¿pero comprar un jugador de balompié por un euro? ¿Por lo menos que valen cuatro andaluzas de pan? Joder, eso había que verlo.

Los mandamases béticos examinaron y comprobaron a su nuevo futbolista y todo parecía correcto. El chaval corría que se las pelaba y apuntaba maneras, por esa parte todo estaba en orden. Mientras Kyle relataba su aventura al público presente, los comisarios del libro de los records también examinaron minuciosamente todo el histórico de la operación para comprobar que realmente el valor del jugador había sido el indicado pero justo cuando estaban a punto de sellar el diploma conmemorativo que reconocía al recordman apareció un helicóptero en el cielo que con estruendosos altavoces proclamaba el cese de los fastos. ¡¡ALTO!! ¡¡ALTO EN NOMBRE DEL MINISTERIO DE HACIENDA!! Del helicóptero descendió Cristóbal Montoro, que había conocido del caso por la prensa, y exigió el pago inmediato del IVA de la operación pues consideraba que según sus particulares criterios la misma estaba sujeta al tal impuesto. Alguien sacó treinta céntimos del bolsillo, se los dio al tenebroso Ministro de Hacienda y le dijo que se quedara con la vuelta y se largara que estaban en medio de una presentación. El helicóptero recogió a político y desapareció en el cielo sevillano. A causa de esta aparición sorpresa el montante total de la operación se elevaba oficialmente hasta los 1,21 € y no de un euro como se estipuló inicialmente por lo que finalmente los jueces del Guiness dictaminaron que el record no había producido y se marcharon. Montoro le jodió la gloria a nuestro amigo Kyle MacDonald (como a miles de españoles) que se quedó sin record mundial. El Betis por supuesto se quedó con Cedrick.

Futbolísticamente el chaval ilusionó en sus primeros partidos, sobre todo por su gran punta de velocidad, pero en cierto modo su precio fue una carga demasiado grande y el congoleño no supo sobrellevar y convivir con la presión que suponía el desembolso que el Betis había realizado por él, sobre todo tras rumorearse posible corrupción en su fichaje pues finalmente no hubiera sido uno, sino dos euros los desembolsados en su compra, acusaciones que nunca fueran probadas. Su rendimiento fue claramente de más a menos en consonancia con el de todo el equipo y no pudo contribuir a mantener al Betis en la categoría. Al año siguiente el equipo verdiblanco necesitaba deshacerse del lastre económico que supuso su fichaje y lo cedió al Osasuna para posteriormente traspasarlo al Columbus Crew, que traducido sería “La Basca de Columbus” y esto es todo lo que dio de sí aquel euro que Vlada Stosic sacó de su bolsillo apenas un par de años antes.

Y es que a veces lo barato sale caro y si no me creen recuerden a Didac Vilá, que vino gratis.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

buenísimo post...pero habéis nombrado a DIDAC y me ha dado sida en los ojos...

Pejibi dijo...

Juas juas juas juas el hijo de puta de Montoro lo tuvo que joder todo como siempre! jajajajaja que peshá de reir imaginándomelo bajando del helicoptero!! cuanto os voy a echar de menos, cabrones!

Anónimo dijo...

Solo una consideración.

Avanzada la temporada y después del revuelo causado por el "chollo", Numancia y Betis acordaron una compensación algo mayor.

Aquel acuerdo rondó los 30.000€

Espero no hundir el articulo