lunes, 8 de julio de 2013

MIGUEL ÁNGEL PEIRANO CASTRO


Nacido en Montevideo el 30 de junio de 1960, Miguel Ángel Peirano desarrolló desde su más tierna infancia su gusto por el fútbol jugado en la plazuela, si bien los niños mayores del barrio solían utilizar su corpulencia para ganarle la partida, él suplía sus carencias con regates inverosímiles, habilidad y velocidad, lo que no pasó desapercibido para los aficionados del fútbol de la calle, llamando la atención de distintos e que tras formarse en distintos equipos charrúas, como el poderoso (tiene cañones) Tanque Sisley, donde comenzó su simpar andadura como pelotero para pasar posteriormente por el Rentista hasta que un equipo del nivel del Peñarol lo recluta para sus filas y lo hace debutar en primera. En el equipo aurinegro se mantiene durante tres temporadas con un gran rendimiento, proclamándose campeón de la Libertadores en 1982 y llegando a vestir la camiseta de la selección uruguaya con la que se proclama campeón de los juegos Panamericanos, anotando el gol del triunfo en la final contra Brasil.

En 1984 el presidente del Sevilla Gabriel Rojas necesita un golpe de efecto que permita al Sevilla establecerse en los puestos altos de la tabla y para ello piensa en el uruguayo como pieza clave. A pesar de que Peirano contaba con varias ofertas de Europa, tras arduas negociaciones consigue la cesión del goleador con una opción de compra siendo la única incorporación que el Sevilla realizó esa temporada por lo que las expectativas puestas en el charrúa eran muchas y a su llegada la afición lo recibió con la esperanza de que se convirtiera en la referencia ofensiva del equipo. El jugador se autodefinió como “un jugador técnico, estoy en forma y deseando agradar al entrenador” y se mostró predispuesto a jugar de desde ya, por lo que a los pocos días debuta en el Trofeo Ciudad de Sevilla e incluso marca un gol en la final contra el Boca Juniors, si bien es cierto que Moisés se la puso para que solo tuviera que empujarla.

Como buen fichaje extranjero del Sevilla de la década de los 80/90, la llegada del transfer se eternizaba lo que le impidieron debutar con la camiseta del Sevilla en liga hasta octubre en partido correspondiente a la séptima jornada en el Pizjuán contra el Español. Las ganas de ver al nuevo eran grandes, comienza el partido, Peirano la toca un par de veces, se desmarca otro par, sin que se le vieran detalles reseñables y en el minuto 33 de partido el árbitro le saca la roja por darle una patada a N’Kono. Fin de su debut. No volvió a jugar hasta enero donde le dieron dos ratitos más en los partidos que enfrentaron al Sevilla con el Rácing y el Osasuna y a partir de ahí pasa al ostracismo más absoluto, disputando tan solo minutos en la extinta Copa de la Liga contra el Nastic y nunca más se volvió a saber de Peirano, pues Manolo Cardo confiaba plenamente en Magdaleno y lo que le había ofrecido el uruguayo no convenció en absoluto.

Obviamente el Sevilla no hace efectiva la opción de compra y el jugador se marcha al River Plate (el de Uruguay, no el argentino). Por lo que se ve que el Sevilla se quedó con ganas de tener un delantero uruguayo porque por si no había tenido suficiente, no tuvo otra ocurrencia que sustituir a Peirano por su compatriota Nadal, que resultó también nefasto… quizás Paco Casal andará ya revoloteando por Nervión en aquella época.

Miguel Ángel Peirano continúa su carrera en distintos clubs sudamericanos como el CD Progreso o el LDU Quito e incluso tiene una nueva aventura europea en el potente Levadiakos griego. Como con buen tino y por si le fallaba lo del fútbol había estudiado en la Universidad especializándose como tornero, a su retirada desempeñó dicha profesión como funcionario en la Administración Nacional de Puertos en la sección talleres.

Y esta es la trayectoria de Peirano. Puede que su historia no de para un libro, aunque si puede presumir al menos de que haya dado para un “librillo”.

ACTUALIZACIÓN 26/10/15: Nuestro buen amigo Migue "Yo jugué en el Sevilla FC" (@yj_sevillafc en twitter) nos ha mandado una foto mejor de Peirano (de un cromo que al parecer era la hostia de difícil en la época, algo así como un fichaje bis + coloca de última hora), así que procedemos a su actualización, dejando AQUI ENLAZADA la que presidía la entrada con anterioridad.

7 comentarios:

Itsawindow dijo...

Me acuerdo del colega...Qué arte
¿Quién es el portero de la foto?

Rinat Rafaé dijo...

¡¡Un comentario!! ¡¡Gracias itsawindow por desvirgar a Peirano!! Pensabamos que su paso por el blog iba a ser peor aun que su paso por el Sevilla.

Pues la foto es del partido del Trofeo Ciudad de Sevilla contra el Boca en el que debutó el uruguayo y marcó su único gol y el portero segú leo en la crónica de la époica es BALERIO

Jean Sol Partre dijo...

Balerio no es porque tiene pelo y no lleva chándal

Rinat Rafaé dijo...

Es que en el 84 todavía no se había quedao cartonian!!

Aracnidus Rojiblancus dijo...

Estuve en ese partido...Cagoendiez

Fesaro dijo...

Oscar Amaro Nadal y Dante Adrian Sanabria vaya pareja atacante más mala uno del Logroñes creo y otro del Hercules

Anónimo dijo...

Yo estuve allí, el día del Español. De todos los mastuerzos que han jugado en el Sevilla, Peirano representa el summum. En media hora falló dos goles, le sacaron una amarilla por no dejar sacar al portero (ojito a lo que dijo: "yo no sabía que esto no valía", literal) y finalmente lanzó una patada voladora a N'Kono que le acertó en todo el píloro.
No se puede hacer más en 30 minutos.
Peirano te añoro, vuelve.