Tras un sano ejercicio de democracia auspiciado por nuestra página de facebook, en el que nuestros seguidores podían elegir la categoría de la próxima entrada, la ganadora ha sido Surmano, suprimo, así que no hagamos esperar a nuestros amigos y pongámonos al turrón.
Existen varias formas en las que se pueden aprovechar la fama y prestigio de algún familiar para hacerse un hueco en el mundo del fútbol. En primer lugar tenemos al típico hermano que sin despertar interés alguno llega como “Bonus Track” del fichaje principal, valga como ejemplo el ya comentado Rodrigo Acosta. Otra opción es la del “hijo de…”, del entrenador, de ex jugadores, de directivos, de famosos o incluso de algún dictador árabe que encuentran en su parentesco una forma rápida de captar la atención de los ojeadores para intentar demostrar su valía, ya hablamos de un caso parecido con Yusupha, el hijo de Biri Biri y dentro de esta opción existe una subcategoría, quizás un poco menos común, que consiste en un jugador de la primera plantilla que, cegado por el amor fraternal, recomienda las virtudes de su hermano a su club y este es el caso de nuestro protagonista de hoy: Drissa Koné, uno de los 14 hermanos del jugador del Sevilla Arouna Koné y al que vemos en la foto de arriba junto al jugador del primer equipo pareciendo querer decir “yeah! Es la hora de los Koné”, sin darse cuenta que visto el rendimiento ofrecido por ambos el reloj no debía andar demasiado bien…










