viernes, 23 de marzo de 2012

WILFRED AGBONAVBARE

Cuenta la leyenda que una vieja profecía de las más ancestrales tribus africanas decía que en el crepúsculo del milenio nacería una legendaria criatura de ébano reencarnación de Oduduwá que con rostro ovalado paralizaría las embestidas de todas las hordas procedentes de Babilonia, guiando a su pueblo de nuevo hacía Sion y hacia la liberación. 

Los pueblos esperaban con impaciencia a que se cumpliera la profecía pero no sabían cuándo, ni dónde se gestaría el nacimiento del bienhechor, mientras tanto el 5 de octubre de 1966, sin fastos ni celebraciones y con la simple compañía de sus padres, un ñu y una cebra nació en un humilde portal de Lagos el legendario salvador al que sus padres bautizaron como Guillermo Alfredo (de haber sabido que iba a ser el salvador le hubieran puesto otro nombre más potente rollo Jesús, Abrahán o Moisés, pero claro, los pobres señores desconocían que habían parido a un ser importante).

Poco se sabe de su infancia, tan solo que de pequeño, cuando se celebraban ritos religiosos, entraba con en trance y empezaba a hablar en un idioma extraño. Sus compañeros del barrio pensaban que era inglés y que les estaba vacilando de conocimiento de idiomas, por lo que con sorna comenzaron a llamarle con un marcado acento británico Lord William Alfred, lo que al cabo de los años y para economizar lenguaje derivó en “Wilfred”, pero lo que no sabían era que el pequeño Guillermo Alfredo le estaba dando las claves de la liberación de la esclavitud en el idioma de sus ancestros y que esta no se basaba en la lucha ni en la guerra como todos creían, si no que su destino era guiarlos a la victoria a través del fútbol. Claro, una vez pasado el estado de trance, y como suele suceder en este tipo de casos, Wilfred se notaba exhausto y no recordaba nada, pero entre toda la muchedumbre se encontraba un anciano sacerdote Yoruba que conocía la leyenda y el dialecto que el joven Guillermo hablaba, observó en su rostro una circunferencia perfecta y sobresaltado comprendió que aquel joven era el ser divino que Olodumare había enviado a la tierra, así que le explicó a la familia Agbonavbare que su hijo era el legendario ser que todos esperaban y que tenía que guiar a su pueblo a través del fútbol y se lo llevo con él para enseñarle a interpretar los libros sagrados, religión, artes plásticas y por supuesto fútbol.

Así, con tan solo 16 años debuta con el New Nigeria Bank, posteriormente pasa por el Abiola Babes, llega a la selección absoluta con tan solo 18 años, donde por fin Wilfred podrá difundir el mensaje de liberación para el que ha sido concebido, pero tras un mal partido ante Togo donde se comió 5 goles, los herejes y los pecadores comenzaron a llamarle con sorna Agbonavbasket, motivo por el que lo apartan de la selección durante casi diez años, así que decide emigrar a Europa para encontrar una plataforma importante desde la cual salvar a su pueblo. Tras estar prueba en el Brentford FC de la segunda división inglesa, regresa de nuevo a Nigeria a difundir su buena nueva en el BCC Lions, donde no juega ningún partido, siendo uno de los porteros menos goleados del campeonato al permanecer imbatido y encajar 0 goles. Wilfred no se rinde ante la adversidad y emigra de nuevo a Europa, esta vez a España para realizar una prueba con el Rayo Vallecano. Los técnicos del Rayo, que saben mucho de esto, enseguida vieron el potencial y el karma especial que desprendía el nigeriano, así que lo contrataron enseguida y se convirtieron en evangelistas de su peregrinaje, guiando a los de Vallecas desde el arco durante seis temporadas en las que Wilfred ejerció de líder espiritual de los Josete, Paco Jémez, Calderón, Cota, Comas, Pizo Gómez, Polster, Hugo Sánchez, Onésimo, Urzaiz, Carvajal, Guilherme, Barla, Cortijo, Aquino, Andrijasevic y un largo etc. de jugadores que quedaron prendados de la magia que irradiaba el legendario portero, que realizaba milagrosas paradas  casi por arte divino.

Una vez alcanzada la repercusión necesaria llegó la hora de la salvación de su tierra y tal como predecía la vieja leyenda, esta se llevaría a cabo cuando dios limpiara su alma y dado que Maradona decía que había dejado la coca, Wilfred lo tuvo claro y aprovechó el año 1994 para volver a su selección diez años después a predicar su palabra y guiar a las Águilas Verdes a la victoria que acabaría con la opresión. Con la plataforma que le ofrecía la Copa de África y el Mundial, no podía desaprovechar la oportunidad, pero la dinastía de los Rufai, que gobernaban las viejas tribus rivales de Idimu, conoció de la reencarnación de Oduduwá y mandó a su heredero Peter a evitar que Wilfred realizara su cometido divino. El seleccionador que estaba aliado con los Rufai no alineó a nuestro protagonista en ningún partido, pero las parábolas con las que el portero del Rayo instruía a sus discípulos y compañeros de selección fueron determinantes para que los Mutiu, Jay Jay Okocha, Finidi, Yekini, Ikpeba o Amunike se proclamaran campeones de África e hicieran un más que aceptable papel en el Mundial (donde las fuerzas occidentales de Babilonia eran demasiado potentes para un solo hombre) llevando la alegría y esperanza a su pueblo tal y como la leyenda venía contando de boca en boca durante generaciones y generaciones.

Tras alcanzar el éxito con las Águilas Verdes y dejar miles de seguidores en el Rayo Vallecano, Wilfred decidió que era hora de peregrinar a otra tierra y seguir difundiendo su mensaje y para ello eligió  la hereje cristiana provincia de Sevilla, en concreto Écija, enrolándose en 1996 en su equipo de fútbol que por aquel entonces estaba en Segunda y creando junto a “Mágico” González (obvio) una magia especial entre todos los compañeros que componían aquel vestuario, entre ellos Kasumov, Juan Ramón, su competidor por el puesto, pero sin embargo amigo Pedro Illanes, Andrades o su más fiel discípulo Carvajal. No pudieron evitar el descenso pues las fuerzas del mal nuevamente eran demasiado poderosas, pero a los que vivieron aquella experiencia en primera persona no volvieron a sentir jamás una fuerza interior tan potente.

Wilfred tenía 31 años, le quedaban tan solo dos para que según las escrituras, lo traicionaran y encontrara la muerte que le llevaría a ocupar un puesto de gloria al lado de Obatalá, así que decidió retirarse del fútbol, descansar y esperar a su destino, pero los dioses vieron todo lo bueno que nuestro héroe había realizado en la tierra y decidieron darle una segunda oportunidad de permanecer entre los vivos, así que el ex portero decidió que aprovecharía la generosa ocasión que le habían brindado para repartir felicidad entre sus congéneres y se hizo repartidor de una empresa de paquetería. Puede que algunos piensen que no es un sitio desde donde se pueda hacer demasiado feliz a la gente, pero imagínense por un momento que llaman a la puerta y es Wilfred que viene  a entregarle un paquete, la sonrisa que se le quedaría…

Y esta es la historia más grande jamás contada sobre el legen…(espera un momento)…dario portero Wilfred Agbonavbare.

8 comentarios:

Jose MME dijo...

El artículo es legen..wait for it...dary.

Además me ha descubierto un nuevo Dios mitológico, con lo que me han gustado siempre esas cosas.

Anónimo dijo...

Un portal con un Ñu y una cebra jajajajajaajajajaaj

buenisimo Wilfred jajajaja que pesha de reir me he pegao

Dani dijo...

Con los trabajos de este hombre tras retirarse se ha creado una auténtica leyendua urbana: hay gente que dice que aparte de verlo repartir paquetes, lo ha visto de repartidor de Telepizza, llevando maletas en el aeropuerto...
Para más información, vean Cuarto Milenio xD .

Willy dijo...

Que grande Wilfred!! Todo un mítico!! Por lo que he encontrado, además de trabajar en la empresa de paquetería era entrenador de porteros del CD Coslada.

Si no me equivoco salió en alguna serie de la tele (no me acuerdo cual era una de estas míticas tipo Farmacia de Guardia o así, pero no estoy seguro)

Bukaneros dijo...

Un mitiko Wilfred, debajo de mi casa había un bar donde tenían pintado al portero del futbolín de negro en su homenaje, todo un klásico de uno de los mejores Rayos junto a Cota o Calderón.

También hizo de Baltasar en la kabalgata de Vallekas.

Por cierto, Ke tal le va a Coke en el Sevilla? Es un crack

Señor dijo...

Jajajaja buenísimo también el artículo de Wilfred!! No había tenido tiempo de leerlo hasta hoy y me descojonao :D

La verdad que no recuerdo muy bien si era muy bueno o no (malo no tendría que ser para ser internacional y para disputarle el puesto a porteros como Toni o Abel en el Rayo), pero si es cierto que es un io mítico donde los haya, de estos futbolístas de los que uno siempre guarda buen recuerdo.

LH dijo...

Este crack salió en un capítulo de la mítica serie (aunuqe no tan mítica como él) "Los ladrones van a la oficina" haciendo de rey Baltasar. Recuerdo que lo reconocí nada más verlo y mi padre no se lo creía (yo tenía 9 años y hacía poco que me gustaba el fútbol, y en ese tiempo me llamaba mucho la atención que hubiera un portero negro, no había conocido a N'Kono y el bueno de Jacques Songoó aún no estaba en Coruña). También recuerdo tenerlo en mi colección de cromos Este de la 95/96.
Saludos y gracias por este excelente blog desde Málaga.

Anónimo dijo...

capítulo 12 de la novena temporada "el caso de los reyes magos" ahí sale. siento no poner enlace, pero no lo he encontrado