Termina la temporada, se han cumplido los objetivos y tu actuación personal no ha sido del todo mala, aunque no te ha valido para ser convocado para la Eurocopa, así que te despides de los compañeros, del míster, de los empleados del club y te citas con ellos para dentro de un par de meses mientras te dispones a pasar con tu chica unas merecidas vacaciones en alguna exótica playa caribeña, aunque todavía tienes que elegir el destino, así que quedas con ella para decidir a donde iréis. Discutes ya que tú quieres ir a Varadero y ella no se baja del burro que a Punta Cana y al final la haces llorar. Toca consolarla y una vez resuelto el conflicto tras un buen rato ella te dice “Cariño, podías teñirte de rubio, estarías muy guapo”. Visto que está un poco sensible por la pelea o por lo que sea aceptas, total, estarás fuera durante todas las vacaciones, los compañeros del equipo no se enterarán y no tendrás que aguantar sus bromas en el vestuario. Consultas con alguno de ellos más experto en este tipo de menesteres que te recomienda una peluquería a la que decides ir, mientras tanto tu chica aprovechará para comprarse unos trapitos para el viaje. Entras y a pesar de que el peluquero te parece demasiado moderno, te pones completamente en sus manos. Al terminar no te sientes muy convencido con el resultado, pero todo sea por tu amorcito, que te recoge una hora después y al verte sonríe, te dice que estás monísimo y te sorprende con un “regalito”, lo abres, arqueas la ceja y balbuceas "es una camiseta... estooo... que bonita". Al verla el peluquero exclama “¡Preciosa!”










